La relevancia del olfato: ¿Cómo y por qué se vincula con el Covid-19?

Existen investigaciones internacionales que apuntan a que la anulación temporal de este sentido ante el contagio del virus tendría un objetivo neuroprotector, bloqueando el ingreso de la infección hacia el cerebro. Al respecto, TSG Environmental te actualiza sobre qué dice la ciencia acerca de la ausencia de olor o anosmia.



La pandemia del Covid-19 ha paralizado el mundo entero; un virus desconocido que tiene a los científicos “de cabeza” realizando investigaciones para llegar a la ansiada vacuna. Junto con ello, saber más de esta enfermedad, cómo actúa en el cuerpo y las causas de cada uno de sus síntomas.

Uno de ellos es la pérdida del olfato o anosmia, uno de los sentidos que suele vincularse a la calidad de vida y bienestar, pero también para la supervivencia.

“La capacidad de las neuronas olfativas para renovarse puede ser una adaptación evolutiva a las amenazas ambientales”, explica el especialista en neurobiología Shing Jie Young, en una publicación en el sitio norteamericano Medium.com

Las moléculas de olor que ingresan a las fosas nasales se unen a las neuronas receptoras olfativas, que envían señales directamente al bulbo olfatorio y la corteza. De esta manera, las neuronas olfativas evitan la barrera hematoencefálica (Barrera protectora entre los vasos sanguíneos del cerebro y los tejidos cerebrales) y están expuestas al mundo exterior.

La ventaja es que proporciona un sentido rápido de los químicos ambientales, como los alimentos o el humo, que son críticos para la supervivencia, especialmente en animales que dependen en gran medida del olor.

La desventaja es que los patógenos microscópicos capaces de invadir el cerebro usualmente explotan esta vía olfativa. "Los virus que pueden usar el nervio olfativo como atajo al cerebro incluyen el virus de la influenza A, los herpesvirus, el poliovirus ...", afirmó una publicación de 2015 en el Journal of Pathology .

En un estudio europeo, encontraron que el 79.9% de los pacientes con Covid-19 con un sentido del olfato alterado no tenían obstrucción nasal o rinorrea. Por lo tanto, la congestión o secreción nasal provocada por la inflamación no es la razón de la alteración del olfato en Covid-19.

"Una vez que el 20-30% de las células nerviosas olfativas hayan muerto, las personas informarán que han perdido el sentido del olfato", dice la investigación.

La hipótesis neuroprotectora Autopsias e imágenes cerebrales apoyan la neuroinvasión olfativa del SARS-CoV-2.

Una autopsia descubrió daños en los nervios y partículas de virus concentradas a lo largo de las neuronas olfativas y el tronco encefálico de un paciente con Covid-19 que murió de insuficiencia respiratoria.

En un estudio de resonancia magnética cerebral (RMC) de una mujer sana de 25 años con pérdida de olfato y sabor relacionada con Covid-19, el bulbo olfativo mostró hiperintensidad al cuarto día del inicio de los síntomas. Después de 28 días, la hiperintensidad del bulbo olfativo se redujo y recuperó la función del olfato y el gusto.

Otro estudio de resonancia magnética cerebral, publicado en junio, también encontró lesión del bulbo olfatorio en cinco pacientes con Covid-19.

Los investigadores de otorrinolaringología en el Hospital de San Pedro en Bélgica se plantearon en una investigación: ¿Podría ser que algunas personas pierden el olor, no porque el virus [Covid-19] destruyó las neuronas olfativas, sino porque nuestro cuerpo evolucionó para bombardear “el puente” que lleva al cerebro?

Las neuronas olfativas sufren apoptosis (muerte celular programada o provocada por el mismo organismo) y vuelven a crecer del bulbo olfatorio cada 30 a 120 días. Por analogía, el olor interrumpido en Covid-19 puede tardar hasta 120 días en recuperarse, lo que es consistente con la situación actual: esa pérdida de olor generalmente dura unas pocas semanas o meses .

La evolución puede haber dotado a las neuronas olfativas de la capacidad de autodestruirse y regenerarse fácilmente para compensar su exposición al mundo exterior.

Evidencia de la hipótesis

Un estudio de España publicado en junio encontró que aquellos que experimentaron la pérdida del olfato temprano tenían un 58% menos de probabilidades de progresar a Covid-19 grave. Además, un estudio de China informó que solo el 5,1% de los 214 pacientes hospitalizados tenían alteraciones del olfato. Esto es más bien una gran brecha en comparación con la prevalencia habitual de pérdida de olor de aproximadamente el 75%.

Estos estudios indican que el sentido del olfato alterado puede ser un signo de buen pronóstico para Covid-19.

Una reciente investigación publicada en el British Medical Journal, advierte que un 80% de los casos de coronavirus son asintomáticos y padecen anosmia, convirtiéndose en una fuente importante de contagio. Su detección y aislamiento permitiría focalizar esfuerzos de testeo y disminuir la propagación del virus.

En Chile, sobre este tema, científicos de la Universidad Católica (UC) y de la Universidad de Chile se encuentran participando en un estudio internacional del Consorcio Global para la Investigación Quimicosensorial.

Investigadores de Ingeniería Química y Bioprocesos de la UC y del Centro de Aromas y Sabores de Dictuc, con el apoyo de la empresa Alfa Chilena, desarrollaron un kit olfativo rápido para detectar casos "covid" asintomáticos.